Cómo se prepara un presupuesto que se pueda llevar a junta
Un presupuesto de comunidad no se lee como uno de particular. Lo van a mirar personas que no son del oficio, se va a votar en una reunión de una hora y el administrador tiene que poder adjuntarlo a la convocatoria. Si llega como un importe único sin desglosar, la junta no tiene manera de valorar si es razonable ni de decidir si se hace entero o por partes, y la propuesta se aplaza otro año más.
Por eso preparamos siempre el mismo formato. Primero una relación de huecos por vivienda, obtenida de una medición real del edificio y no de un cálculo sobre plano. Después el precio por hueco y el subtotal por vivienda, para que cada propietario vea qué parte le corresponde. Luego el capítulo de elementos comunes, separado, porque su reparto no siempre sigue el mismo coeficiente. Y por último las fases posibles, cada una con su importe cerrado, para que se pueda votar el alcance y no solo el sí o el no.
Con eso entregamos también lo que va a hacer falta después: condiciones de garantía por escrito, plazo de disponibilidad de vivienda que necesitamos de cada vecino y modelo de factura. El compromiso es siempre el mismo, presupuesto cerrado por escrito y garantía documentada, y en una comunidad tiene un valor añadido: lo que se vota es exactamente lo que se factura, sin la partida imprevista que acaba generando el conflicto en la junta siguiente.
- Relación de huecos medidos vivienda por vivienda, no estimados sobre plano.
- Precio por hueco y subtotal por vivienda, para que cada propietario vea su parte.
- Capítulo separado de elementos comunes: portal, contadores, trasteros y acceso a garaje.
- Fases posibles con importe cerrado cada una, para votar alcance y no solo el sí o el no.
- Condiciones de garantía y modelo de factura entregados junto al presupuesto.










