Una ciudad de fincas altas, cuestas y portales estrechos
Antes de hablar de persianas, en Bilbao hay que hablar de cómo entra el material. Buena parte del parque de vivienda de la villa son fincas de cinco, seis o siete alturas levantadas cuando el ascensor no era obligatorio, en calles con pendiente y portales de anchura justa. Subir un paño de persiana montado por la escalera de una finca del Casco Viejo o de Begoña simplemente no se puede.
Por eso trabajamos casi siempre con lama que entra por el cajón y montaje desde el interior de la vivienda. Se sube el material desarmado, se arma arriba y se instala sin andamio, sin permiso de ocupación de vía y sin bloquear una calle que muchas veces no admite ni parada. Es más lento en la planificación y mucho más rápido en la ejecución.
Ese mismo criterio es el que aplicamos en la instalación a medida: antes de dar fecha comprobamos el acceso, porque una instalación que no se puede subir no es un presupuesto, es un problema aplazado.







