Saltar al contenido
Bilbao y el Gran Bilbao
TuPersianaBilbao
La avería número uno del Gran Bilbao

Cambio de cinta y recogedor de persiana en Bilbao

La cinta partida es lo que se ve; el recogedor gastado, casi siempre lo que lo ha provocado. En Bilbao esa pareja tiene una particularidad que no se da en otras ciudades: en los bloques de los años cincuenta y sesenta el recogedor va empotrado en la pared, en una caja que se dejó prevista en la obra. Sustituirlo bien consiste en aprovechar esa caja y no convertir una reparación de una hora en un trabajo de albañilería. Si al abrir el cajón aparece algo más, entra dentro de la reparación de persianas y se explica antes de continuar.

Persiana veneciana de lamas de madera vista a contraluz desde dentro
Recogedor empotrado en pared

Tu Persiana Bilbao cambia cinta y recogedor de persiana en Bilbao y el Gran Bilbao, incluidos los recogedores empotrados en pared característicos de los bloques de los años cincuenta y sesenta de Santutxu, Rekalde, Otxarkoaga, Sestao o Basauri. Sustituimos ambas piezas a la vez, con cinta de poliéster reforzado del ancho correcto (14, 18 o 22 mm) y una placa compatible con la distancia entre anclajes existente, y revisamos eje, polea y rodamientos antes de cerrar el cajón, porque reponer solo la cinta sobre un mecanismo gastado garantiza que vuelva a romperse. Presupuesto cerrado por escrito y garantía documentada.

Cambio de cinta y recogedor en Bilbao: qué incluye

01

Recogedor empotrado sin picar de más

Se aprovecha la caja empotrada que dejó la obra original y se busca un recogedor de medidas compatibles. Solo se retoca pared cuando no hay ninguna placa que cubra el hueco existente, y se avisa antes.

02

Cinta del ancho correcto

Los tres anchos habituales del parque vizcaíno son 14, 18 y 22 mm. Montar uno que no corresponde al recogedor y a la polea hace que la cinta patine, se deshilache por el canto y dure una fracción de lo que debería.

03

Poliéster reforzado, no cinta de bazar

La cinta es una pieza textil trabajando a tracción en un clima húmedo. Usamos poliéster reforzado, que absorbe menos agua y resiste mejor el ciclo continuo de mojado y secado del cajón bilbaíno.

04

Revisión de eje, polea y rodamientos

Con el cajón abierto se comprueba lo que rompió la cinta anterior: diente de polea comido, eje descentrado o rodamientos secos. Sin eso, la cinta nueva vuelve a partirse en pocos meses.

05

Recogedor de superficie cuando procede

En viviendas reformadas, en obra más reciente o cuando la caja empotrada está deteriorada, el recogedor de superficie resuelve mejor y evita tocar el paramento. Se valora en la visita, no por catálogo.

06

Presupuesto cerrado y garantía

El importe se entrega por escrito con las piezas identificadas antes de empezar, y el trabajo se cierra con factura y garantía documentada de material y mano de obra.

El recogedor empotrado, seña de identidad del parque bilbaíno

Quien ha trabajado persianas en varias ciudades lo nota enseguida: en Bilbao y en toda la ría, el recogedor está metido dentro de la pared. En la enorme oleada de vivienda de los años cincuenta y sesenta que levantó Santutxu, Otxarkoaga, Rekalde, buena parte de Sestao, de Basauri y de Barakaldo, lo normal era dejar prevista en la obra una caja embebida en el paramento, con su tapa enrasada, y alojar ahí el mecanismo de recogida. Lo que en otros sitios es una pieza atornillada a la superficie, aquí es un hueco en el muro.

Esa solución tiene una virtud y un inconveniente. La virtud es que el conjunto queda limpio, sin volumen sobre la pared, y ha resistido setenta años de uso diario. El inconveniente aparece cuando toca sustituirlo: los recogedores de aquella época no responden a ningún estándar moderno, y hay tantas variantes como constructoras había entonces. La tentación fácil es agrandar el hueco a golpe de maza hasta que entre lo primero que se tenga en la furgoneta, y ahí es donde una reparación sencilla se convierte en un estropicio de yeso, pintura y azulejo.

Nuestro criterio es el contrario. Primero se mide la caja existente y la distancia entre los anclajes, y se busca un recogedor compatible o una placa embellecedora que cubra la huella del anterior. Solo si de verdad no hay ninguna combinación viable se plantea retocar el paramento, y en ese caso se dice antes de empezar, no después, con el importe y el alcance por escrito.

  • Se mide la caja empotrada y la distancia entre anclajes antes de elegir pieza
  • Se prioriza la placa compatible que cubra la huella del recogedor antiguo
  • El retoque de pared es el último recurso, siempre avisado y presupuestado
  • Cuando la caja empotrada está deteriorada, se valora pasar a recogedor de superficie

Anchos de cinta y compatibilidad de placas

En el parque de vivienda vizcaíno conviven tres anchos de cinta: 14, 18 y 22 milímetros. El de 14 es el más común en huecos pequeños y en viviendas antiguas de pocas lamas; el de 18 es el estándar mayoritario en bloque de vivienda; y el de 22, más ancho y más resistente, aparece en paños grandes, en huecos de mirador y en algunos cierres. No son intercambiables. Una cinta estrecha en una polea ancha patina y se descentra; una ancha forzada en un recogedor pequeño roza contra el canto de la ranura y se deshilacha por los bordes hasta partirse.

La compatibilidad no acaba en el ancho. El recogedor debe ajustar en la distancia entre anclajes de la caja existente, que es la medida entre los dos puntos donde va fijado a la pared. En los bloques de posguerra bilbaínos esa distancia varía de una promoción a otra, y de ahí que llevemos a la visita varias medidas de placa: en muchos casos, una placa de mayor superficie permite tapar la huella del recogedor viejo y anclar en puntos firmes sin tocar el enfoscado.

Además hay que comprobar la longitud de cinta necesaria, que depende de la altura del hueco y del número de lamas, y dejar el recogido con la tensión adecuada. Una cinta corta impide que la persiana baje del todo; una larga se acumula mal en el tambor y se atasca. Es un ajuste de oficio que se hace con la persiana montada y probando el recorrido completo.

Por qué reponer solo la cinta hace que vuelva a romperse

La cinta no se rompe sola: se rompe por donde roza. Cuando una cinta parte, casi siempre hay una causa mecánica detrás, y esa causa sigue ahí después de montar la nueva. Los sospechosos habituales son tres. La polea del eje con el diente comido o con rebaba, que muerde la cinta en cada vuelta. El eje descentrado o cedido por el peso del paño, que obliga a la cinta a entrar torcida en la ranura. Y los rodamientos de los soportes secos o agarrotados, que hacen que la persiana vaya dura y que toda la fuerza se descargue sobre el textil.

Por eso, en cada cambio de cinta abrimos el cajón y revisamos ese conjunto antes de montar nada. Es una comprobación de minutos que evita el aviso repetido. En municipios de parque muy homogéneo como Sestao o Leioa nos encontramos a menudo con reparaciones anteriores hechas al revés: cinta nueva sobre polea comida, o cinta de 14 en un recogedor de 18 porque era lo que había a mano. Duran una temporada y vuelven.

Cuando en la misma vivienda es la tercera cinta en poco tiempo, la conversación deja de ser sobre la cinta. Ahí lo que está agotado es el mecanismo entero, y proponemos la sustitución completa del conjunto (eje, poleas, soportes, cinta y recogedor) porque suma menos que tres visitas seguidas. Si además el hueco es alto y pesado, es el momento razonable para valorar la motorización y quitar la cinta de la ecuación.

  • Polea con el diente comido: muerde y deshilacha la cinta nueva desde el primer mes
  • Eje descentrado: la cinta entra torcida y se desgasta por un solo canto
  • Rodamientos secos: la persiana va dura y el esfuerzo se descarga sobre el textil
  • Ancho de cinta incorrecto: patina en la polea o roza contra la ranura del recogedor

Una pieza textil en un clima de humedad continua

Conviene recordar qué es realmente una cinta de persiana: una tira tejida que trabaja a tracción, con ciclos de subida y bajada todos los días del año. Como cualquier textil, envejece por uso, por radiación solar en el tramo que asoma y, sobre todo, por humedad. Y ahí Bilbao pone un contexto exigente: más de mil cien milímetros de lluvia anuales repartidos en muchísimos días de precipitación débil, ese sirimiri constante que no cala pero que mantiene el ambiente saturado durante semanas.

El cajón de persiana es, en la mayoría de las viviendas antiguas, un espacio mal ventilado y frío en contacto con la fachada. Con esa humedad ambiental aparece condensación, y la cinta se pasa el invierno mojándose y secándose sin llegar nunca a estar seca del todo. Las fibras pierden elasticidad, la cinta se vuelve rígida y quebradiza, y termina partiendo justo por el punto que apoya en la polea. En zonas de ladera con niebla persistente como Uribarri, Begoña o los barrios altos de Galdakao, y en las plantas bajas junto a la ría en Zorroza, Erandio o Olabeaga, este envejecimiento va claramente más rápido.

A eso se le suma un fenómeno muy bilbaíno que castiga el conjunto: los golpes de viento sur. Con efecto foehn, en pleno invierno la temperatura sube de golpe y la humedad se desploma en unas horas. Ese vaivén brusco dilata y contrae aluminio, PVC y madera a ritmos distintos, desajusta tapas y anclajes, y somete a la cinta a tensiones que no tendría en un clima estable. Por eso usamos poliéster reforzado y, cuando el cajón lo pide, aprovechamos la intervención para sellarlo y ventilarlo mejor.

Cómo se trabaja en finca antigua, en cuesta y en comunidad

El cambio de cinta y recogedor es una intervención limpia y rápida, y eso encaja bien con la realidad de las fincas bilbaínas: pisos altos sin ascensor en el Casco Viejo, en La Peña o en Matiko, portales estrechos y calles en cuesta donde no siempre se puede estacionar delante. Todo el trabajo se hace desde el interior de la vivienda, sin andamios, sin tocar fachada y sin necesidad de permisos de ocupación de vía.

En las fincas del Ensanche, de Abando y de Indautxu hay un matiz añadido. Muchos huecos dan a miradores acristalados de madera que forman parte de la imagen protegida del edificio y que no se tocan. El recogedor se sustituye por dentro, respetando el cerco y la carpintería existentes, y la elección de placa tiene también un criterio estético: en una vivienda de esas características, una placa desproporcionada canta desde la calle.

Cuando la avería se repite en varias viviendas de la misma escalera, que es lo habitual en bloques donde todo se instaló a la vez, tiene sentido agrupar. Preparamos el presupuesto desglosado por hueco y por vivienda para que la junta o el administrador puedan votarlo, en la línea de nuestro trabajo con comunidades de vecinos. Agrupar abarata el desplazamiento y deja la fachada unificada en color y en tipo de placa.

Cambio de cinta y recogedor en Bilbao, paso a paso

  1. 01

    Visita, medición y apertura

    Abrimos el cajón y la tapa del recogedor, medimos el ancho de cinta, la longitud necesaria y la distancia entre anclajes de la caja empotrada, y comprobamos el estado del eje, la polea y los rodamientos.

  2. 02

    Elección de pieza compatible

    Buscamos el recogedor y la placa que encajen en la huella existente. Si la caja empotrada está deteriorada o no admite compatibilidad, planteamos el recogedor de superficie o el retoque mínimo de pared, siempre avisado.

  3. 03

    Presupuesto cerrado por escrito

    Entregamos el importe por escrito con las piezas identificadas y el alcance del trabajo. No se retira nada ni se toca pared hasta que lo aceptas.

  4. 04

    Sustitución y revisión del mecanismo

    Montamos cinta y recogedor nuevos, sustituimos o engrasamos lo que esté gastado en polea y rodamientos, alineamos el eje y limpiamos las guías para que la cinta nueva no herede el rozamiento de la anterior.

  5. 05

    Tensado, prueba y garantía

    Ajustamos la longitud y la tensión de recogida, probamos el recorrido completo contigo delante y cerramos con factura y garantía documentada de material y mano de obra.

Cambio de cinta y recogedor: piezas y tipos de hueco

Imágenes ilustrativas de banco, para poner cara a cada pieza y a cada tipo de hueco. Las fotografías de trabajos propios están más abajo.

Hombre con delantal de trabajo sujetando una hoja de ventana desmontada sobre caballetes
Caja empotrada al descubierto
Lamas horizontales de una persiana exterior a contraluz del sol, vistas de cerca
Anchos de cinta
Esquina acristalada de un edificio de oficinas iluminada al anochecer
Cinta de poliéster reforzado
Esquina de una calle con un local pintado de verde y un mural en la pared
Placa compatible
Vista aérea de una ciudad densa con bloques de viviendas en ladera
Revisión del mecanismo
Pasamanos blanco sobre un muro claro con su sombra marcada
Recogedor de superficie

Fotos de trabajos de cambio de cinta y recogedor

Imágenes de trabajos propios. Se enseñan porque explican mejor que un párrafo qué hay dentro de un cajón y en qué estado llega una pieza al final de su vida útil.

Mano sosteniendo el recogedor desmontado de una persiana, con el muelle y la cinta vieja enredados y llenos de suciedad, junto al hueco abierto de la caja empotrada en la pared
Recogedor desmontado
Hueco vertical abierto en la pared para el recogedor, con el perfil metálico negro al fondo, el yeso picado alrededor y el paso de la cinta a la vista
Hueco del recogedor
Cajetín empotrado del recogedor vacío tras retirar el mecanismo, con los tornillos de anclaje arriba y abajo y el revoco desconchado en los bordes
Cajetín abierto
Registro superior del cajón abierto en el interior de una vivienda, con la cinta nueva de color crudo pasada y el soporte blanco del rodillo a la vista
Cinta nueva colocada

Preguntas frecuentes sobre cambio de cinta y recogedor en Bilbao

¿Hay que picar la pared para cambiar un recogedor empotrado?
Casi nunca. Lo primero es medir la caja existente y la distancia entre anclajes, y buscar un recogedor compatible o una placa que cubra la huella del anterior. Con ese criterio, la mayoría de sustituciones en bloques de posguerra se resuelven sin tocar el paramento. Solo cuando la caja está deteriorada o no hay ninguna combinación viable se plantea un retoque, y en ese caso se avisa y se presupuesta antes de empezar.
¿Qué ancho de cinta lleva mi persiana?
Los habituales en Bizkaia son 14, 18 y 22 milímetros. El de 18 es el más extendido en bloque de vivienda, el de 14 aparece en huecos pequeños y en paños antiguos de pocas lamas, y el de 22 en paños grandes y en huecos de mirador. Se comprueba en la visita midiendo la ranura del recogedor y la garganta de la polea, porque montar un ancho que no corresponde hace que la cinta patine o se deshilache por el canto.
¿Se puede cambiar solo la cinta y dejar el recogedor viejo?
Se puede, pero muchas veces no compensa. Si el recogedor ha perdido fuerza de muelle o tiene la ranura desgastada, la cinta nueva vuelve a sufrir y el problema reaparece. Cuando el recogedor está sano lo decimos y se cambia solo la cinta, sin más. La decisión se toma con la pieza a la vista y con el desglose delante, no por sistema.
¿Por qué se rompen tanto las cintas en Bilbao?
Por dos motivos que se suman. El primero es la edad del parque: en muchísimas viviendas la cinta es prácticamente la original y lleva décadas de ciclos diarios. El segundo es el clima, con humedad continua durante gran parte del año y un cajón mal ventilado donde el textil nunca acaba de secarse, lo que le hace perder elasticidad. Los golpes de viento sur, que suben la temperatura de golpe en invierno, añaden ciclos bruscos de dilatación que desajustan el conjunto.
Ya me cambiaron la cinta hace poco y ha vuelto a partirse. ¿Qué pasa?
Lo más probable es que se repusiera la cinta sin revisar lo que la rompió. Una polea con el diente comido, un eje descentrado o unos rodamientos secos siguen mordiendo y desgastando la cinta nueva exactamente igual que la anterior. También ocurre con anchos incorrectos montados por disponibilidad. Cuando llegamos a un caso así, abrimos, identificamos la causa y la corregimos antes de montar cinta otra vez.
¿Se puede agrupar el cambio en varias viviendas de la misma escalera?
Sí, y suele ser la opción más sensata en fincas donde todas las persianas se instalaron a la vez. Agrupar reduce el coste de desplazamiento y deja la fachada unificada en tipo y color de placa, que es algo que se ve desde la calle. Preparamos el presupuesto desglosado por hueco y por vivienda para que la junta o el administrador de fincas puedan aprobarlo, dentro de nuestro trabajo con [comunidades de vecinos](/servicios/comunidades-de-vecinos).
Presupuesto gratis

Presupuesto de cambio de cinta y recogedor en Bilbao

Cuéntanos qué hace tu persiana. Cuanto más concreto sea el mensaje, mejor: con el municipio, el acceso al portal y una descripción de lo que hace la persiana ya sabemos qué material es probable y cómo entra en la finca.

  • Precio cerrado por escrito antes de empezar
  • Garantía documentada del trabajo
  • Desglose por hueco si es para una junta

presupuestos@tupersianabilbao.es

También puedes llamarnos en horario de trabajo.

Los campos marcados con asterisco son obligatorios.

Presupuesto de persianas, cerrado y por escrito

Cuéntanos qué hace y te decimos qué le pasa: visita, diagnóstico con el cajón abierto y precio cerrado por escrito antes de empezar. Si es para una comunidad, con el desglose por hueco listo para llevar a junta.