Qué se avería en Arrigorriaga y por qué
Desde dentro de casa todas las averías se parecen: la persiana no funciona. Por dentro son problemas distintos, con piezas distintas y con precios distintos. En Arrigorriaga lo que castiga a la persiana es un valle estrecho, con el Nervión encajonado: el viento se canaliza, la ventilación natural es escasa y la humedad se queda alta en las plantas bajas, y eso explica buena parte del patrón de fallo que vemos al abrir.
A eso se le suma lo que comparte todo el Gran Bilbao: más de 1.100 mm de lluvia al año repartidos en muchísimos días de sirimiri, que mantienen el cajón húmedo casi sin llover de verdad, y los golpes de viento sur que en pleno invierno secan y calientan la fachada de un día para otro. Ese vaivén dilata y contrae el paño en ciclos cortos, y es lo que descuadra guías y afloja anclajes.
En planta baja y primero el óxido aparece antes en el eje y en los soportes que en la propia lama, porque la humedad no se va. Por eso aquí el diagnóstico empieza siempre por la parte metálica del cajón. A partir de ahí, la lista de causas reales que encontramos al retirar la tapa es casi siempre alguna de estas:
- No sube ni baja: cinta partida, recogedor empotrado sin fuerza, eje suelto o motor agotado.
- Va dura y suena seco: guía con suciedad compactada o rodamientos agarrotados por humedad.
- Se descuelga por un lado: grapa del eje cedida o paño salido de la guía tras un golpe de viento.
- Lamas partidas o cascadas: fatiga del PVC y aluminio que ha trabajado años en ciclos de dilatación.
- Baja sola: el recogedor ya no bloquea o el freno del eje ha perdido tensión.
- No responde al mando: pila, emparejamiento, topes, condensador y, solo al final, el motor.








